La llamada regulación del acceso al medio natural de las motocicletas, los quads o los todoterrenos está abriendo una intensa protesta en el mundo de la circulación fuera de las carreteras, mejor conocido como off road.
Al hablar de la regulación de los vehículos cuyo medio de vida es el campo no se puede generalizar, ya que es competencia de las distintas Comunidades Autónomas el dar solución a este tema. De este modo, encontramos desde la prohibición practicamente total (excepto uso agrícola o vigilancia entre otros) en Madrid hasta comunidades como Murcia que no poseen legislación alguna.
El desconcierto que existe ante este tema no sólo se ve reflejado en la regulación, en las distintas excepciones que permite una u otra comunidad, en el tipo de vías por las que se puede circular etc. También la diferencia se ve reflejada en las multas por conducir un vehículo a motor por el campo.
En este aspecto la diferencia oscila desde 1 millón de pesetas en Castilla y León hasta 25 millones en la Comunidad de Madrid. La causa de las altas cifras que hay que pagar por estas multas es porque dicha actuación está considerada un delito contra el medio ambiente.
Ante esta situación, muchos de los aficionados al mundo del deporte relacionado con el motor que tienen vehículo y que disfrutan de él en el campo, están saliendo a la calle para protestar contra una regulación que ven necesaria pero abusiva.
Este ha sido el caso de una de las más recientes protestas que tuvo lugar en la Comunidad Valenciana ya que es una de las comunidades que no tenía regulación alguna y con el decreto de ley 08/2008 se prohibe de manera total la circulación por la vía pecuaria de ningún vehículo a motor. Por ello, distintas asociaciones de conductores de quads, motos o la propia Federación de Motociclismo de dicha comunidad convocaron una manifestación el pasado 3 de mayo de 2008.
La prohibición que se está llevando a cabo responde al cuidado medio ambiental, ya sea para la prevención de incendios, para el cuidado de los caminos o vías pecuarias o por el hecho de que se está convirtiendo en una actividad masiva.
Lo cierto es, que las causas de una regulación tan estricta carecen de sentido. Por un lado es contradictorio que los que más disfrutan y usan el medio ambiente quieran dañarlo ya que son los primeros que velan por él. Es habitual que los motoristas, los conductores de quads o todoterrenos mantengan los propios caminos ya que sin su paso muchos desaparecerían, son los primeros que avisan de fuegos porque son los primeros que los visualizan o localizan y también es incierto que la práctica de este deporte sea masiva.
Es extraño que un hombre que cuide su parcela alejada del pueblo tenga que acreditar a la Guardia Civil la posesión de la misma y su licencia federativa. ¿Alguien ha pensado dónde entrenan los corredores de enduro o motocross? Es curioso que en la Comunidad de Madrid lo llamen deporte y no lo consideren como tal.

La lucha contra las respectivas comunidades autónomas es bastante difícil porque está más desigualada que la disputa entre David y Golliat. La única esperanza de este colectivo se encuentra en los grupos de presión que tienen más poder que una “simple” manifestación y que también se ven perjudicados. En este caso concreto podemos hablar de los fabricantes de este tipo de vehículos que están viendo como les está perjudicando la situación ya que la mayoría de los aficionados a este tipo de deporte o hobby, tendrían que vender su moto o quad para pagar la multa medioambiental.
El caso está abierto y cada día son más los que protestan contra una prohibición total y no una regulación lógica y adecuada. El medio ambiente todavía no tiene dueño, pero cada día es más difícil disfrutar de él. No se sabe si mañana veremos una señal en el campo que prohiba circular con motocicletas, quads o todoterrenos y a un Guardia Civil vigilando los senderos, pero esa, no parece la solución más adecuada.













